jueves, 2 de junio de 2016

Huye, no pares.

Salió corriendo porque algo comenzó a dolerle
 justo donde le prometieron que jamás se le haría tarde. 
Las promesas comenzaron a ser fantasmas 
y volver se convirtió en una rutina autodestructiva. 
Hay cosas que te hacen irte más veces
 de las que vuelves con una sonrisa 
o como cuando lo haces sólo para abrazar 
un poquito más lo que echas de menos.
 Y ahí estaba ella, en el punto intermedio 
de irse para siempre o de echar raíces en un lugar 
que solamente tenía vistas tristes.

Alguien, la razón por la que está huyendo, 
un día le amuebló todo el vacío que poseía dentro. 
Y la poesía desde entonces hace turismo en su cama 
y las noches bailan al ritmo de sus pupilas.






3 comentarios:

  1. Tenía semanas sin leerte por la universidad. Me fascina como escribes... Es muy... Perfecto... Lo leí todo. 💜

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    1. Asdgfhjklñ *u* gracias Cortez :'3
      Me alegra tenerte de vuelta!

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  2. Hola!
    Me ha gustado bastante el relato, me he sentido identificada porque justo atravesé por una situación similar.
    Besos

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